Esta es la receta que mi abuela nos preparaba cuando compraba sardinas; ella ya la utilizaba muchos años atrás, cuando mi abuelo vivía (no llegué a conocerlo) como método de conservación de los peces que él pescaba en el río Alberche, cerca de su pueblo.

Las sardinas, como el resto de pescados azules, son ricas en ácidos grasos omega-3, (elementos esenciales para el buen funcionamiento del organismo pero que "el cuerpo no puede producir por sí solo, de tal manera que los debe obtener de los alimentos"), y en minerales esenciales como  calcio, hierroyodo.

Ingredientes
- 1 kilo de sardinas frescas, limpias y sin cabeza- harina 
- 2 cebollas medianas
- 4 dientes de ajo

- aceite de oliva virgen extra

- 50 mililitros de vinagre 
(he utilizado un exquisito vinagre gallego "Albarro XPI" DOribeiro, ideal para escabeches)
- 150 mililitros de agua
- 2 cucharaditas de pimentón dulce 
- 2 hojas de laurel
- pimienta negra en grano
- sal 


Preparación 
En un bol con agua fría, introducimos las sardinas limpias y sin cabezas para eliminar la sangre y las posibles escamas. Las dejamos en un escurridor. 

Las salamos, pasamos por harina y las freímos en abundante aceite bien caliente, vuelta y vuelta; las dejamos sobre papel de cocina para que se absorba el aceite sobrante.


Las colocamos en una fuente y reservamos.

En una sartén limpia ponemos un chorreón de aceite, doramos los dientes de ajo fileteados; cuando comiencen a tomar color, sacamos y reservamos.

Ponemos ahora a pochar la cebolla partida en juliana con una pizca de sal. Cuando la cebolla está, añadimos los ajos reservados y el pimentón, movemos y añadimos enseguida (para que no amargue el pimentón) el vinagre, el agua, la pimienta en grano y las hojas de laurel.

Dejamos hervir unos diez minutos; rectificamos el punto de sal si fuese necesario. 


Dejamos reposar unos minutos para luego volcarlo en la fuente sobre las sardinas.


¡Ya tenemos nuestras sardinas en escabeche, 
ahora solo nos queda dejarlas macerar¡ 


Sugerencias
Esta receta está mejor si la dejamos reposar, lo ideal es dejarlas al menos un día macerando, pero si no puedes resistirte, espera al menos un par de horas.

Las podemos  acompañar con con unas patatas o arroz hervidos; pero siempre con un buen pan y una copa de vino; ¡están deliciosas¡




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